• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
Monasterio de Suesa

Monasterio de Suesa

Monjas Trinitarias de Suesa

  • Comunidad.
    • Ser monja trinitaria.
    • Nuestra oración.
    • Palabras desde el Monasterio…
  • Hospedería.
    • Caracterísiticas y contacto
    • Acogida monástica.
    • Cómo llegar
  • Escuela de oración.
    • Voluntariado en el Monasterio
    • Oración de silenciamiento
    • Testimonios
  • Contacta
  • Show Search
Hide Search
Inicio/reflexiones/Lamiendo las puertas de la iglesia
Tú preguntate suesa

Lamiendo las puertas de la iglesia

Estos días, en la oración del amanecer, estamos orando con las puertas de la iglesia abiertas.
La oración transcurre en penumbra, despiertas a esa luz que va abriéndose paso cada mañana y que nos va devolviendo la tangibilidad de lo creado, y la sorpresa de lo invisible.
Los huéspedes, animosos, van entrando y acomodándose entre la penumbra y la casi duermevela de la hora. A algunos se los oye bostezar.
Hace calor estos días, incluso aquí, tan al norte, incluso a esas horas, tan madrugadoras.
Hemos abierto las puertas, y parece que se nos cuela más vida.
Juraría que el mar está lamiendo los muros del monasterio, como los gatos lamen su pelaje y se acicalan. Es tal el sonido cercano de la mar que aseguraría que se ha recogido los faldones y se ha trasladado a nuestro barrio.
Estos días el mar está revuelto, juguetón, y viene a rezar con nosotras. Es imposible no escuchar su voz y unirla a las nuestras. Su tono grave, ronco, que va y viene, acompaña el rasgueo de la cítara, los cantos y los carraspeos.
Desde luego, no son horas para decir «¿qué te pasa, mar, que huyes»? No huye, al contrario, está a las puertas de nuestra iglesia. El valle en el que vivimos nos regala estas ilusiones estivales. Apetece levantarse y asomarse a la puerta, con ganas de chapotear en las olas que, indecisas, no terminan de entrar en nuestro coro.
Mientras la luz va ocupando su sitio, otras criaturas se suman a esta oración de la alborada: pájaros, gallos, algún huésped que pasea por los jardines,…
Los minutos van pasando y el sonido del mar se vuelve más lejano, nos deja y regresa a su espacio, a esos escasos tres kilómetros donde habita el resto del año.
Pero en verano la mar se hace huésped, y viene a rezar con nosotras. O esa sensación tenemos.
Y canta, vaya que si canta.
Y no desentona.

Está claro que sabe lo que hace: encontrarse con el Creador.

 
 
 
 

Publicado:
27 de agosto de 2020

Categorías: reflexionesTemas: Espiritualidad, Hospedería, Reflexiones

Barra lateral principal

Próximamente

¡No hay eventos!

Últimas entradas

Judíos

Sábado de la Quinta Semana de Cuaresma

8 de abril de 2022 .

 “Al ver lo que Jesús había hecho, muchos de los judíos,…, creyeron en …

Continue Reading acerca de Sábado de la Quinta Semana de Cuaresma

escribías

Quinto Domingo de Cuaresma. Ciclo C

2 de abril de 2022 .

“Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “el que esté sin …

Continue Reading acerca de Quinto Domingo de Cuaresma. Ciclo C

Jamás

Sábado de la Cuarta Semana de Cuaresma

1 de abril de 2022 .

“Jamás nadie ha hablado como este hombre.” (Jn 7,40-53) El texto de hoy …

Continue Reading acerca de Sábado de la Cuarta Semana de Cuaresma

Footer

Copyright © 2026Monjas de Suesa
Monasterio de la Santísima Trinidad. Bº Mojante, 23. CP 39150 Suesa, Cantabria. España · Acceder

Síguenos

TwitterFacebookYoutube
  • Hospedería Monástica
  • Orar con nosotras.
  • Escuela de oración.
  • Contacta con nosotras