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Inicio/Espiritualidad/Tiempo de callar
tiempo suesa

Tiempo de callar

Hay años en los que la cuaresma  se regala siendo más real, más intensa y, confiemos, más precursora para una verdadera Pascua.
Últimamente he escuchado varias veces que «es tiempo de callar»… Y me pregunto por qué, por qué es tiempo de callar. El silencio libera, me repito una y otra vez, pero… qué silencio, qué ausencia de palabras.  No me libera el silencio que me atenaza la respiración hasta hacerme jadear. Tampoco el que empuja a mis ojos a buscar puntos indeterminados para no fijarlos en otros ojos. O el que mueve las aspas de mi mente en el mismo sentido, una y otro vez, una y otra vez, en el mismo sentido del sinsentido.
Ese silencio no me libera. No debe de ser ese el que es ahora dueño de este tiempo.
Entonces, ¿por qué creo que sí, que es bondadoso este tiempo de callar?
Aprender de quien sabe, de quien se deja poseer por la sabiduría de la Palabra de Dios, de quien se empeña en recuperar la verdad absoluta, también de quien sopla aspirando vida, o de la que tiene la capacidad de reír y reír y reír…
Es tiempo de callar. Es tiempo de esperar. Tiempo de dejar a Dios actuar.
El silencio que abre espacios en mi interior, que despeja oscuridades por decisión. El silencio que es compás de mi alma, que la hace avanzar y retroceder en una danza desigual, descoordinada. El silencio que desgrana minutos fecundos, reveladores, reconstructores.
Reconozco mi pecado, el que me limita, el que me viene de fuera. También el que engendro y mimo, el que alimento, casi cebándolo, buscando algo, buscando premio, buscándome a mí.
Solo ver y escuchar, desde abajo, aprendiendo de cada una y de todas, de lo que se presiente y lo que se desea.
Desde abajo, desde abajo.
Y si, por lo que sea, en algún momento me encuentro mirando desde arriba, si por la más mínima casualidad mis ojos han de dirigirse hacia más allá de mis pies para poder encontrar la mirada de alguien, si eso sucede, que sea porque estoy, como mi Maestro, clavada en una cruz, entregándole la vida por Amor.
Solo por eso.

«Andemos jubilosas los caminos
que al ser humano purifican del pecado,
sintamos en la prueba la alegría
de dar nueva verdad a nuestras vidas»

(«Despierta ya la luz del nuevo día», himno de D. Cols)

Publicado:
27 de febrero de 2018

Categorías: EspiritualidadTemas: Cuaresma, Reflexiones

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